A veces se hace difícil transmitir un concepto que apenas gatea en sensaciones. Debería tomarme el trabajo, para nada sencillo, de redactar los conceptos que se me ocurren para las marcas como lo solía hacer al principio.
Qué haré con tanto papel garabateado me pregunto y, principalmente, alguien lo leerá?
No lo sé, no lo creo.
Pero es muy importante que el concepto de marca sea tal cual un manifiesto de principios, una carta o documento, si no fundacional, organizador de la maraña de significados e ideas que surge de esta.
Entonces, el mono no sólo es necesario, sino que es fundamental.
Pobre mono, que no tiene la culpa de que mi cabeza lo haya significado como portador de una representación tan fuerte. Helo ahí al mono.
Pobre mono, que no tiene la culpa de que mi cabeza lo haya significado como portador de una representación tan fuerte. Helo ahí al mono.