Esta frase es una de esas que, por consenso popular, no está sujeta a duda o crítica.
Es uno de esos argumentos esgrimidos con la tranquilidad de no tener que esperar refutación.
Y si bien podría repensarla, me pregunto: será cierto esto en todos los aspectos?
Es decir: tomemos al enunciado en crudo, despojémoslo de la connotación sentimental que trae como sobreentendido y analicemos: podemos sentir sin ver? O más específicamente, sin mirar.
Si no atravesamos con la mirada, nuestra irrupción subjetiva, el mundo que nos rodea: podemos decir que sentimos ese mundo?
Yo pienso que no, no podemos sentir, entendiendo ese "sentir" como la participación de nuestro deseo en la universal disonancia de subjetividades con la que coexistimos y a veces hasta convivimos.
Entonces me vuelvo a plantear: qué importante que es mirar para sentir, para ser. No tengo que dejar de mirar, ojalá no se me escapen tantas cosas de este mundo.