16.12.10

Un cuento de navidad.

Un diciembre, no me acuerdo ya de cuando, llegó a la agencia un hombre gordo y canoso. Su tupida barba, además de tapar su rostro, nos sofocaba sólo con mirarla.
El hombre, sentado ya cuan gordo era en una de nuestras pequeñas sillas y ante tres de nosotros, abrió su boca detrás del peludo pasamontañas blanco, y pronunció sus primeras palabras:

-"Muy buenos días, vengo aquí porque quiero ser Papá Noel. El verdadero Papá Noel."

A lo que precedió, por supuesto, un silencio incómodo.
Cuando me aseguré que  podría hablar sin reirme, inauguré el diálogo:

-"Señor, Papá Noel no existe. Y si se refiere a las promos de los shoppings, le cuento que no tenemos nada que ver."

A esta altura, mis compañeros ya habían disparado sus mentes muy lejos de la sala de reuniones de la agencia y sólo yo atendía a este hombre de cuestionable cordura.

-"Ustedes no entienden. Yo quiero ser Papá Noel y ustedes me tienen que ayudar."

Sólo pude esgrimir un silencio, sostenido en una mirada incrédula. La sensación de que un loco se había metido en la oficina nos obligaba a pensar más en sacarlo que en atenderlo. 
De repente, el candidato a enemigo público dijo algo que terminó de confundirnos:

-"Hace 40 años Play era una joven agencia y yo era uno de los nuevos ilustradores del equipo creativo.
Un día como hoy, llegó un hombre que parecía Papá Noel, contándonos que los rosarinos estábamos perdiendo la esperanza, las ganas. Y que así como estábamos, esa inyección anímica que es la navidad, iba a ser estéril.
Necesitaba una ayuda, una campaña para que la gente le preste más atención a la fiesta y esté así, más predispuesta a renovarse.
En ese entonces, todavía había soñadores en el mundo. Un grupo de creativos entre los que estaba, nos pusimos a diseñarle una campaña memorable, que protagonizó claro, este hombre."

Los tres seguíamos el relato con la fascinación de quien se encuentra de frente y por sorpresa, con su propia infancia.

-"Aunque hoy ya no se recuerde casi -prosiguió- el trabajo de la agencia fue un éxito. La ciudad movilizó su energía y hubo una magia que contagió todo lo que se hizo por aquella época.
El hombre que nos convocó falleció hace ya un lustro. Lo sé porque nos hicimos muy amigos. Él me confió la tarea de repetir el trabajo si volviera Rosario a perder la fe en la navidad."

A esta altura, eramos niños escuchando a Papá Noel. El visitante podía estar satisfecho, pero no. Adivinando nuestras miradas, tomó valor para soltar la bomba:

-"La ciudad nos necesita de nuevo: tienen que hacer una campaña para que la gente reciba la navidad."

Quiero aclarar que estamos acostumbrados a resucitar marcas casi muertas, pero esto, esto sí que era mucho. Lamentablemente para nuestras conciencias racionales, no eramos ya nosotros los que respondían, sino esos tres chicos embobados con el verdadero Papá Noel. Y si un chico tiene que seguir a alguien hasta lo imposible, ese alguien sería con seguridad, Papá Noel.
"Sí" , fue la respuesta unísona, sólo que no teníamos idea de lo que íbamos a hacer.

3.11.10

Es ahora Ñubel.

Año 1993, final de Copa América. Jugábamos contra México. Recuerdo que en ese torneo, Batistuta no había tenido una gran actuación. Sin embargo encara contra el arco del conejo Pérez con pelota dominada, bah, todo lo que el Bati podía dominar una pelota, cuando Araujo entusiasmado lo sentencia con una frase que iba a quedarme grabada: "Es ahora o nunca Bati, ahora o nunca", para ahogarla en un escandaloso grito de gol: escandaloso no tanto por el relator sino por mi festejo, desprendido ya de la transmisión y entregado a la euforia de celebración juvenil de una conquista deportiva.
Durante años esa frase rondó en mi cabeza en momentos decisivos de mi vida: "Es ahora o nunca" me empujó a decidirme en situaciones en las que el destino estaba esperándome detrás de una opción arriesgada. Lo sigue estando como una certera obligación que mi inconciente ejerce para animarme.
Y vuelve hoy, justo a mitad de camino de estos cuartos de final que protagoniza mi querido Ñubel.
Es ahora o (tal vez) nunca, Ñubel. La historia nos vuelve a ubicar en una instancia en la que exige una actuación trascendente. Los recursos son ideales o tal vez inmejorables.
El destino, pícaro, nos sonríe desde la altura de Ecuador. Es momento de elegir que papel jugar. Y y yo quiero ser su cómplice.
Vamos Ñubel Carajo.

28.10.10

Se fue Kirchner, se fue un peronista.

Desde mi lugar, todo se ve con mis ojos. No seré pseudo objetivo.
Creo que a partir de Néstor, los jóvenes volvimos a pensar en política y desde el peronismo.
Esto es invaluable e irremplazable.
Sentimos que el Estado y no un gobierno se empezó a ocupar de cuestiones sociales, incluyéndonos a todos los argentinos.
A todos a costa de algunos: aquellos que como garrapatas viven de la sangre de la gente se enfurecieron con la rabia de quien se siente realmente herido.
Lamentablemente, el demorado espacio de participación política en este país hizo que la conciencia de clase de la clase media se diluya en pos de un aspiracional deseo con resabios men#mis#as.
Tal es así que abrazó a la oligarquía sojera que vació nuestros mercados y elevó los precios de la canasta familiar a valores inimaginables.
De este duro golpe se recuperó este proyecto, a fuerza de creer que la unidad e igualdad son posibles.
No sé si estamos listo para afrontarlo sin un líder natural como él. Supo mantener a raya a la CGT, a las fuerzas políticas... Como pueblo debemos estar atentos y participantes creo.
Será nuestra participación tan determinante como supongo?
Ojalá el proyecto perdure, se concrete, madure y de muchos frutos.

27.9.10

Nuevos mensajes publicitarios.

No se si soy yo que "lo que pasa es que me estoy poniendo viejo", o realmente le están errando el chorro los pibes listos de baires, pero están tirando slogans y frases fuertes redactadas para el culo.
Veo en la tanda, propuestas de marcas larguísimas, confusas, enroscadas.
Por ejemplo, la nueva campaña de Gallo Oro: "se te pega el tema, se pegan las vitaminas, no se pega el arroz".
Tanto lío para decir eso?
Ya lo sabíamos de antes, nos lo había enseñado el chinito que nos recomendaba comprar "el de la caja amalilla".
Después tenemos a todos los jabones en polvo.
La gente los compra por la relación "calidad precio", dense cuenta caramba. Y no sólo eso. piensa que varios son la misma cacota con distinto envase.
Zafa, a mi gusto, el buble pop, ba ba be buble pop! de Drive, creo, que es pegadizo, agradable y produce un encuentro con la marca.
A mi gusto, estamos proponiendo cosas intrascendentes en muchos casos, que no despiertan en el público una mínima empatía. Las marcas pierden territorio en virtud de precios y eso perjudica, creo, a todos.

26.9.10

La dirección de cámara en Caín y Abel.

De un tiempo hasta acá, he notado cierta continuidad en las producciones de Telefe en cuanto a la dirección de cámara.
Planos y cortes poco convencionales que no se acercan a lo que nos acostumbra, no ya Hollywood tanto como Fox, Sony o Warner Channel, sino más bien a una identidad que le atribuyo a estos trabajos.
Me parece positivo ya que la hegemónica historia que PolKa tiene respecto a la ficción en la Argentina nos estaba mal acostumbrando a los mismos recursos abusados para comunicar sensaciones.
Creo que este empleo de la dirección vuelve el recorrido de la historia más humano, tal vez incómodo al principio pero ciertamente intimista, que luego de la primera impresión, no molesta y en cambio, aporta mayor abanico de vivencias sobre el relato.
En términos técnicos prefiero no meterme, mi conocimiento es bastante limitado en ese campo. Estoy más cerca del espectador agradecido que del profesional crítico.

16.9.10

El panquequismo, un flagelo diario.

Mucho se habla en la prensa del día del hambre y las enfermedades, de los políticos y el reggaeton.
Pero omitimos en la agenda de nuestros medios un mal que crece silenciosamente en nuestra sociedad: el panquequismo.
Es así como veo diariamente que lejos de ser presos de nuestras palabras, muchos de nosotros somos víctimas de la libertad de expresión.
Las opiniones son expuestas sin filtros a la maroma pública, como argumentos guachos que trascenderán menos que un soplido mientras que los enunciantes se desdicen de sus argumentos con la misma facilidad que la naturaleza le saca la piel muerta a una víbora.
Y los máximos exponentes de esta vergüenza discursiva son, claro, los que detentan su pequeña parcela en el zoológico mediático al que abonamos diariamente. Un día se burlan, al otro disculpan, se siente agraviados, adhieren y se encrispan con otros personajes de su misma naturaleza.
Al principio pensaba: todo esto es una buena farsa. Y seguramente todos pensaron lo mismo.
No digo que no lo haya sido, pero creo que todos empezaron a creerse un poco sus mentiras (los que no son los que, sin dudas, manejan el juego).
El zapping se volvió un recorrido tan peligroso para el intelecto como un paseo nocturno por la periferia puede serlo para el cuerpo. Porque el riesgo de creer lo que sucede e incorporar los signos, las actitudes, las "marcas", es real.
Son tiempos, como diría un pensador, muy contemporáneos.

30.8.10

Dónde nos deja Internet

Es lunes y la verdad que la semana se me presenta como una catarata desordenada de días y obligaciones por venir. Las ideas están en mi cabeza rotuladas con prioridades puestas en otro momento y ahora se me dificulta darles el protagonismo prometido inicialmente.
De todas, hay una que asoma: recientemente vi un capítulo (pueden llamarse así a las salidas de estos programas de informes que abundan?) donde se hablaba de distintos proyectos que tienen como soporte a Internet.
Sin ahondar en ningún proyecto, me choqué con una de esas verdades que están ahí pero cuesta tanto digerir y asimilar: Internet nos iguala, nos da (a quienes tenemos acceso) la misma posibilidad de aparición que al rico, nos permite emerger subjetivamente y presentarnos a nuestro gusto.
En ese momento, mi cerebro conectó lo que tenía más cerca, y puso como ejemplo el reciente caso de "Papel Prensa". Más allá de que el Gobierno se valiera de la Cadena Nacional y el Monopolio de su Clarín, miles de personas salieron a opinar, contar, reproducir sus pareceres, informaciones y recuerdos a través de las redes sociales, blogs, foros, etc.
Y al margen de las simpatías, sabemos que nadie va a venir a buscarnos por un twitt, ni ponernos en una lista negra de Facebook. Y lo que decimos lo leen otras personas como nosotros leemos lo que dicen otras personas y participamos, en mayor o menor medida, de un espacio de aparición público inédito desde hace muchos años. Y entonces, Clarín y Cadena Nacional quedan en el olvido o sólo sirvieron de punto de partida.
Dónde nos deja internet, entonces? En la incómoda realidad de poder estar ahí, en la incómoda posibilidad de hacer algo. Bienvenida sea!

13.8.10

Inseguridad o delincuencia.

La palabra "inseguridad" nos está condicionando el habla, la vista y la forma de vivir.
Pero no logro borrarme de la mente la etimología que me obliga a asociar "inseguridad" con "sensación de inseguro", e inmediatamente buscar la genealogía de esta provocación.
Lo que causa la "inseguridad" es la delincuencia.
La delincuencia define los crímenes a los que unos hombres someten a otros en el marco de una ley.
Esta delincuencia no es producto de la mala naturaleza de las personas que la protagonizan, sino de una situación de marginalidad.
La marginalidad es producto de la gran diferencia entre los que están bien y los que no.
Dentro de poco, este término nos alcanzará a muchos más, si seguimos así.
Reconocer una situación crónica de marginalidad en nuestro contexto implicará aceptar el papel que nos toca como ciudadanos: cómo discriminamos, cuán solidarios somos y cuánto aportamos para sostener el actual orden de las cosas.
Mucho se nos escapa. Las relaciones de poder son para nosotros como las colas de los supermercados: siempre estamos en la que menos nos conviene.
Pero algo podemos hacer. Puede sonar radical. Pero un pueblo unido y organizado puede condicionar a sus gobernantes a cumplir con lo que les han encomendado.
Sería lamentable tener que asumir que sólo nos movilizamos cuando tocan nuestros bolsillos. Hay vida más allá de los billetes.

11.8.10

Qué manera de hablar.

Entiendo que el discurso sea fundacional del conocimiento de alguna manera. Pero creo que estamos ensayando demasiado. Principalmente con el tema de la "nueva comunicación digital".
Creo que la mayoría de las veces basta sentarse y observar un poco los usos que se hacen de los recursos para entender un poco más su lógica e intentar nuevas acciones.
Por supuesto que esto sacaría de sus casillas a todos aquellos que acuñan en su interior y celosamente la frase "yo entiendo como es esto" o la peor de todas "yo te explico".
Aquella premisa de declararse ignorante frente a las nuevas realidades para poder aprehender y aprender de la experiencia es anecdótica y su olvido nos lleva a la cíclica derrotera de intentar llenar formas nuevas con viejos contenidos. Un error, a mi entender, conceptual, garrafal y frecuente.

6.1.10

La cotidianeidad de lo increible.

Vivimos tiempos muy contemporáneos. No hay antecedentes que nos marquen cómo convivir con esta constante vorágine de cambios.
Lo que hoy nos fascina, mañana es antiguo y así. Todo se consume rápidamente.
La tecnología nos quiere llevar hacia algún estadío superior de calidad de vida, que no terminamos por completo de definir. Cuál sería ese ideal en el que la tecnología nos permita vivir tan gratamente.
Recientemente pude apreciar el cine en 3D. Me encantó, aunque la palabra sería "fascinó". No podía creer lo que estaba experimentando. Temo que pronto será común, y también un standart de la industria. No dejaré de fascinarme por lo pronto y espero en lo personal no agotar ese goce, aunque nuestra cultura fagocitante me empuje un poco a hacerlo.