13.8.10

Inseguridad o delincuencia.

La palabra "inseguridad" nos está condicionando el habla, la vista y la forma de vivir.
Pero no logro borrarme de la mente la etimología que me obliga a asociar "inseguridad" con "sensación de inseguro", e inmediatamente buscar la genealogía de esta provocación.
Lo que causa la "inseguridad" es la delincuencia.
La delincuencia define los crímenes a los que unos hombres someten a otros en el marco de una ley.
Esta delincuencia no es producto de la mala naturaleza de las personas que la protagonizan, sino de una situación de marginalidad.
La marginalidad es producto de la gran diferencia entre los que están bien y los que no.
Dentro de poco, este término nos alcanzará a muchos más, si seguimos así.
Reconocer una situación crónica de marginalidad en nuestro contexto implicará aceptar el papel que nos toca como ciudadanos: cómo discriminamos, cuán solidarios somos y cuánto aportamos para sostener el actual orden de las cosas.
Mucho se nos escapa. Las relaciones de poder son para nosotros como las colas de los supermercados: siempre estamos en la que menos nos conviene.
Pero algo podemos hacer. Puede sonar radical. Pero un pueblo unido y organizado puede condicionar a sus gobernantes a cumplir con lo que les han encomendado.
Sería lamentable tener que asumir que sólo nos movilizamos cuando tocan nuestros bolsillos. Hay vida más allá de los billetes.

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