Creo que elegí una palabra demasiado gráfica para el título. Figura de a ratos la sensación desconcertante que nos invade cuando intentamos consensuar nuestro deseo con una femenina.
Creemos también el discurso: "lo que pasa es que nosotras no somos como ustedes, nos calentamos con otras cosas, tenemos otros tiempos".
Para qué? Para que se les ponga adelante un stripper y reaccionen como el primer gordo de la historia que entró a un tenedor libre. No.
Como si fuera poco nos achacan falta de variables, nuevas formas de amar. Obvio, no podemos adivinar cuál será la formula mágica que las sacará de su cómodo letargo si no hacen nada por que nos enteremos.
Les resulta más estimulante una nueva aventura que intentar nuevas formas con su pareja. Bueno, adelante. Sigan intentando en nuevos cuerpos, que agotarán tarde o temprano, ya que nada hacen por cultivar en ellos el saber del sexo.
Si no van a hablar, a contar, a pedir ni a quejarse, vamos a seguir hablando de abismos antes que de diferencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario