29.8.11

Siempre estamos empezando, aún cuando continuamos.

Me resulta difícil tomar el hábito de la escritura como rutina. Aún cuando es algo que me resulta placentero.
He descubierto que esta satisfacción no es una garantía de realización. Diariamente esquivo motivos de felicidad por el sólo hecho de que alguna prioridad se me adelanta en la lista.
Por lo visto, la voluntad está configurada para jugar en favor de la urgencia en lugar del propio deseo, o bien el deseo se nos presenta casi obsceno la mayor parte del tiempo. Sea como fuese, es un ejercicio extenuante ser cómplice de uno mismo, por más contradictorio que esto suene, al menos en tanto y en cuanto esta complicidad sea en virtud de nuestro bienestar.
Más contradictorio aún.
Somos un manejo de enunciados que no pueden formar una frase coherente. Tal vez por eso sea tan divertido y complicado vivir.
Uff. Esto ya lo empecé mil veces. Va una más.
Ah, la de al lado es Blanca Cota, nuestra gata.

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