1.9.11

La era pesimista.

Los 80's eran los años en los que todo se podía.
Se juntaban frente a una cámara los artistas más convocantes a cantar una canción pegadiza llena de guiños al público y calmaban el hambre en África o, lo que es más importante y cierto, nos hacían creer que sí se podía.
Sentados frente a nuestros televisores de tubo de 20 pulgadas, nos cargábamos de optimismo y salíamos al mundo vistiendo colores vivos, sonriendo y bailando.
Si un chico se perdía lo encontraban y si alguien necesitaba plata para salvar su vida, aparecía al otro día.
Y nosotros, los desconocidos seres que poblamos el mundo de la gente común, creíamos en algo.
Hoy, luego de que una cartonera diera con el cuerpo de Candela en el Gran Buenos Aires, esos años han quedado un poco más lejos. Las marchas, demostraciones de afecto, la Fe y los juramentos valerosos no alcanzaron para dibujarle a la historia un final feliz. Y saliéndome del aberrante sentido de los hechos para leer sólo lo que nos concierne como espectadores, este es un duro golpe a la esperanza que, todos nosotros abrigamos,  podemos hacer de este un mundo mejor con nuestro esfuerzo, ganas y voluntad.
A veces ganan los malos, sea el motivo que tengan. Pero últimamente nos estamos acostumbrando a perder.

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